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Jesús,¿ Que nos estás queriendo decir?

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Por: Juan Pablo Araya, 12 principal Iglesia Cenfoc.

La llegada de Jesucristo a la Tierra viene a cambiarlo todo. Sin embargo, una de sus enseñanzas que siempre ha llamado profundamente mi atención, es "El Sermón del Monte". Según lo que nos muestra Mateo, es la primera enseñanza que Jesucristo da. Hay varios pasajes dentro de esta enseñanza que son poderosos, pero hay una línea en todos ellos.

"Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego." (Mat 5:21-22)

"Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón" (Mat 5:27-28)

"Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra" (Mat 5:38-39)

"Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen" (Mat 5:43-44)

El caso anterior puede sonar fuerte pero espera a que pasemos el siguiente. Amar al prójimo es algo normal, amamos a nuestros cercanos. Pero cuando Cristo señala como un mandamiento que debemos amar (entendiendo todo el peso de esta palabra), no solamente tolerar o respetar, sino amar, como amamos a alguien muy cercano, a nuestro enemigo, al que nos ultraja, es decir, al que nos golpea, al que nos hace mucho daño, la palabra de Jesucristo se comienza a hacer bastante extraña e incomprensible.

¡¿De qué nos está hablando Jesús?¡

INTRODUCCION

Para entender lo que nos quería decir Jesús es necesario irnos a los orígenes de todo. Vamos a remontarnos a la creación del hombre. Existen muchos hechos antes de la creación del hombre, pero con motivo de esta palabra vamos a tomar como punto inicial la creación del hombre.
Es necesario entender en primer lugar que todo lo que existe tiene que ver con reinos. Cuando decimos reinos, nos referimos a esferas de desenvolvimiento. Dentro de los grandes reinos encontramos los siguientes, en orden ascendente. (Cada uno de estos reinos es dependiente del superior)

- Reino Mineral
- Reino Vegetal
- Reino Bacterias
- Reino Animal
- Reino Humano
- Reino Espiritual

Dios cuando nos creó imaginó una vida enérgica donde alcanzáramos nuestro mayor potencial, para el bienestar nuestro y de otros. El objetivo de nuestra existencia es transformar la tierra a una naturaleza del Reino Celestial. Jesús mismo dijo: "Venga tu Reino, hágase tu voluntad" Mat. 6:10
La clave para esto era la conexión entre los reinos espiritual y terrenal, mediante la relación con Dios por medio de la comunicación sobrenatural con el Espíritu Santo.
El rey del mundo invisible decidió crear un mundo físico. Hizo esto con el propósito de expandir su dominio celestial como una extensión de Sí mismo y de su gobierno. Los habitantes de la tierra, tenemos la misma naturaleza del rey

"Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, y señoree en los peces del mar" (Gen 1:26)

Nuestro diseño, capacidad, potencial y valores como seres humanos son creados para reflejar la personalidad de nuestro creador.
Después de que el creador nos dio su propia naturaleza nos dio cuerpos físicos para que funcionáramos en el mundo físico y junto con esto, respiró su propio Espíritu en nosotros.


El soplo del Espíritu de Dios inició la vida en Adán en tres maneras diferentes
- en el espíritu invisible del hombre, el cual es eterno
- en el alma del hombre, significando la total conciencia de la mente, la voluntad y las emociones
- un cuerpo físico, el cual es una vasija donde habitan el espíritu y alma.

El alma y el cuerpo del hombre le dieron conciencia de su ambiente terrenal, mientras que el Espíritu de Dios, morando con su espíritu, le dio conciencia de su Rey creador y la habilidad para comunicarse directamente con el reino celestial.
Entonces ¿Qué es lo sobrenatural? Significa simplemente fuera o sobre de lo natural; es lo espiritual en vez de lo físico. El mundo espiritual está sobre el mundo físico.

"Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa."(Rom 1:20)

"no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2Co 4:18)

El Espíritu Santo fue soplado por Dios y habitando en nosotros nos capacitó para hacer su voluntad.
Cuando leemos "Hagamos al hombre a nuestra imagen" no se refiere a parecerse sino a ser iguales. La intención del Rey creador fue expresar su naturaleza a través de la humanidad. Esa naturaleza debe ser comunicada por medio del espíritu del hombre y manifestada a través de su alma y su cuerpo físico. De esta manera, los seres humanos fueron creados por Dios para vivir desde adentro hacia fuera. Fuimos creados para expresar la naturaleza de Dios.
Adán y Eva eran principalmente seres espirituales que vivían en cuerpos físicos para expresar el carácter de Dios en la Tierra. Las capacidades que tenía Adán en un principio eran diferentes a la de los humanos que conocemos hoy. La intención del creador era gobernar el mundo invisible desde el mundo no visible Deseaba gobernar el mundo visible por medio del espíritu del hombre. El Espíritu Santo les daba la autoridad para dominar sobre su entorno.

Declaración de independencia:

Sin embargo, antes de la creación del hombre, ya existía el Reino Espiritual. El Reino angelical. Los ángeles fueron hechos para servir a Dios y a nosotros. Los Hijos de Dios son superiores en jerarquía a los ángeles. Recordemos que el ser Humano en su estado original es hecho de acuerdo a la imagen de Dios. Los ángeles no.
Hubo un ser que quiso rebelarse contra Dios. Uno de los principales generales del Reino Celestial: Lucifer.

"Tu eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado en hermosura. En Edén en el huerto de Dios estuviste, de toda piedra preciosa era tu vestidura, de cornerina, topacio, jaspe, crisolito. Tu querubín grande y protector; yo te puse en el Santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor" Ezequiel 26:12-17

"Como caíste del Cielo, oh Lucero, hijo de la mañana. Cortado fuiste por tierra, tu que debilitabas a las naciones. Tu que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte. Sobre las alturas de las nubes subiré y seré semejante al Altísimo"
Isaías 14:12-15

Lucifer había intentado un golpe de estado al reino celestial y desapareció de la presencia del Rey y fue expulsado a la Tierra. Aquí es necesario remarcar que Lucifer quería ser semejante al altísimo, mientras que el Ser humano era semejante al altísimo. Ante esta envidia, Satanás alinea sus dardos contra el ser humano, ya que este era la extensión de Dios. Es decir, va contra la naturaleza de Dios.
El plan de Lucifer consistió dañar la relación entre los hijos del Rey y su Padre. La estrategia de El fue promocionar un espíritu de independencia, cuestionando la autoridad de Dios en la Tierra, y mostrando a Dios como alguien malo que no quiere lo mejor para nosotros.

Dios le había dado una orden al hombre para probar su corazón. "De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de el comieres, ciertamente morirás" Génesis 2:17

Sin embargo, la serpiente llega cuestionando no solamente la orden sino el carácter de Dios.

"Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del Huerto. Y la mujer le respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de el, ni le tocaréis para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis, sino sabe Dios que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol del huerto era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella" Génesis 3:1-6
Cuando podemos ver la intención de Satanás detrás de cada una de estas palabras, son terriblemente nocivas. Parte diciendo que Dios había dicho "no comáis de todo árbol". Detrás de esas palabras quiere poner a un Dios malo, un Dios que no se preocupa por su creación. Un Dios distante y lejano. Un espíritu de rebeldía. Luego dice "Sabe Dios". Puedo sentir el calibre de esas palabras, fíjate, Satanás quiere dejar muy mal a Dios. Lo que dice es que Dios nos oculta información y no quiere nuestro bienestar. Nos dice como que Dios estuviese jugando con nosotros. Son palabras cargadas de engaño y maldad. La mujer oyó y creyó las palabras de Satanás y en ese momento se activo su naturaleza carnal. Su naturaleza sensual, es decir, vivir por los sentidos

El general renegado había plantado dudas acerca del motivo del Rey y creció la desconfianza en Eva y en Adán. El hombre perdió la fe en su creador. La fe, el requisito para ver a Dios se difuminaba. La Fe, que es creer las palabras de Dios, sabiendo que El desea nuestro bien, fue llevada a una auto dependencia, ya que supuestamente Dios no quería lo mejor para nosotros, y nosotros debíamos buscar personalmente lo mejor para nosotros. Volvieron la espalda a todo lo que el Padre les había dado, y creyeron en la mentira puesta delante de ellos.
Esto provocó una corrupción en la naturaleza del hombre que había sido hecho a la semejanza de Dios. El pecado, el vivir lejos de Dios trae corrupción a la naturaleza humana. Dios compara siempre el pecado, en el Antiguo Testamento con la lepra. La lepra viene a pudrir todo, lentamente va carcomiendo todo dentro del ser humano, hasta pudrirlo y matarlo.

El pecado es rebelión en contra la naturaleza esencial y la autoridad del reino espiritual de Dios. Al rebelarse, el hombre entregó a Lucifer su vida, al pecado. El plan de Dios fue abortado y el ser humano nunca transformaría el mundo en el Reino celestial. Todo lo contrario, lo transformaría en un lugar de oscuridad. En un lugar de pecado, donde Dios no sería el centro. Los gobernantes con el carácter de Dios se transformaron en gobernantes, pero sometidos a Satanás, manifestando en el mundo físico la naturaleza de Satanás. Trajo al mundo físico el mundo espiritual, pero la espiritualidad de Satanás, de la oscuridad, del caos, de la rebelión.

Cuando pecaron Adán y Eva y al enterarse Dios de la rebelión, les dio la oportunidad de admitir su falta. Pero ellos solo se culparon el uno al otro, ya que lo único que les preocupaba era el haber sido descubiertos en su pecado.

Como consecuencia de esta rebelión, el hombre no sólo fue expulsado del huerto, sino sucedió algo peor. Dios le dijo al hombre:

"Porque el día que de el comieres, ciertamente morirás" Génesis 2:17

La muerte a la que se refería el rey no era física inmediata. La muerte era perder su medio esencial de vida como seres humanos. Era la muerte del espíritu. Recordemos que el espíritu era la fuente de la vida del ser humano.

Que sucedió ante el pecado del hombre:

- Perdida del Reino: el reino de los cielos se ausentó de sobre la tierra. Se instauró el Reino de las tinieblas. "Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera." Juan 12:31
- Cortados de la vida verdadera: Ahora ellos vivían de afuera hacia adentro. Se volvieron totalmente dependientes de sus sentidos físicos. El mundo físico se impuso al mundo interno espiritual. Ellos luego de su rebelión conocieron su desnudez. Se abrieron sus ojos carnales. La desnudez es un escrúpulo externo y no discernido espiritualmente. El cuerpo y los sentidos, y no el Espíritu se posesionaron del enfoque de la humanidad. Se pasó de la perspectiva espiritual a la sensual (basada en los sentidos). Una vida basada sólo en los sentidos lleva a la confusión. Es una vida de oscuridad, en las tinieblas. Es la vida sin un norte. La humanidad comenzó a depender del alma (mente, emoción, voluntad), para poder vivir. De ahí, lo que vemos, oímos o tocamos se convirtieron en los componentes dominantes de nuestra experiencia humana. Junto con esto comenzamos a interpretar a nuestro rey creador principalmente desde nuestros sentidos físicos. Por ejemplo, la ciencia intenta entender el mundo no visto solo desde lo visto. Se instauró el método científico basado en la experimentación sensorial o instrumental-sensorial. Sin embargo, la única forma de conocer verdaderamente es relacionándose con el Creador. Sólo por medio del Espíritu Santo podemos saber porque realmente estamos aquí y como interpretar el mundo en el que vivimos. Solo el Espíritu conoce la mente de Dios.

El hombre comenzó a vivir basado en su alma. En este sentido, hay dos clases de hombres. En primer lugar están los seres humanos que viven basados en sus sentidos. Las decisiones las toman en base a lo que sienten. Si sienten hacer algo, lo hacen. Si el día está lindo, lo hacen. Un día pueden sentir que aman a alguien, y le dan todo, pero al otro día sienten que no, y lo desprecian. Estas son sólo algunas de las características de los hombres emocionales.
Por otro lado tenemos a los hombres mentales o racionales. Todas las decisiones las toman centradas en la mente. En el análisis de las situaciones. En las proyecciones. En lo que parece lógico, en lo que tiene sentido a la mente. Si hay algo que les parece ilógico o tonto no lo hacen. En nuestra sociedad, al parecer los que se mueven por la mente tienen mayor importancia. El sistema escolar privilegia el desarrollo mental e intelectual, y se lleva la educación como medio de surgimiento de la sociedad. Sin embargo, lo que se entrena es sólo el desarrollo intelectual.
Tanto el vivir por las emociones, como el vivir por la mente, nos llevan a un vacío. No podemos sentirnos plenos viviendo con estos elementos almáticos. Ahora, esto no quiere decir que las emociones y la mente sean malas. Pero el problema está en el orden jerárquico. Dios no creo las emociones para tomar decisiones. Creó las emociones para demostrar el carácter de Dios en nuestra vida. Son un mecanismo de expresión. Por otro lado la mente, fue creada para traducir el mensaje que Dios da a nuestro espíritu y hacerlo entendible en nuestro entorno, y también para ser conscientes de este mismo.

La Tierra sucumbió bajo la ausencia del Espíritu Santo. Sin su presencia la raza humana perdió su dignidad y se volvió caótica, viviendo con la mente o las emociones, sin el Espíritu. Abdicamos nuestro gobierno a la cultura de Lucifer, el gobernador de este mundo.

Jesús, el camino de restauración

Pero sorprendentemente luego de la rebelión de la humanidad, el Rey prometió el regreso del Espíritu Santo y la Restauración de la Tierra como territorio del Reino de los Cielos. La mayor promesa hecha es el regreso del Espíritu, porque es a quien necesitamos para vivir una vida verdadera. El es todo lo que el mundo necesita. El profeta Ezequiel dijo:

"Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros, y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra" Ezequiel 36:26-27


La base de la búsqueda de cada persona es el regreso del Espíritu Santo, aunque no se den cuenta de ello.
La restauración del Espíritu de Dios en la humanidad es primordial para la restauración de Su reino sobre la Tierra. El propósito principal de Dios en su plan de redención a la humanidad era la restauración del Espíritu Santo en la Tierra.

El Tema principal del Antiguo Testamento es la Restauración de la llave esencial para la existencia humana. Registra el plan del Rey para restaurar su Espíritu en los seres humanos. Es Dios diciendo a la humanidad "Voy a ir a la Tierra personalmente y voy a proveer una vía para restaurarte la pureza del corazón y la llenura, para que el Espíritu Santo pueda venir a morar en ti. De esta forma el Espíritu Santo podrá volver a gobernar en la Tierra"

Jesús tenía completamente claro cual era su propósito en la Tierra. Este era restaurar el Reino espiritual en los seres humanos, y de esta forma restaurar el gobierno en la Tierra.
"Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" Mateo 4:17

El problema que alejaba al hombre de Dios desde la caída en el Jardín del Edén era el pecado. El hombre murió porque pecó. Pablo nos dice en el libro de Romanos "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la luz de Dios" Rom 3:23. Esto significa, que el pecado nos lleva a vivir en la oscuridad. El mayor problema del pecado es que nubla nuestros sentidos espirituales. La toxicidad del pecado es que nos hace insensibles ante Dios, y nos hace sensibles a nuestra carne a nuestros pecados. Por el pecado, nuestro espíritu murió, y el Espíritu de Dios se fue de nuestras vidas.

El pecado es optar por seguir a los sustitutos de Dios, en vez de seguir a Dios, y es poner los deseos egoístas antes que el amor y la obediencia a Dios

Veamos brevemente que es el pecado
- Es no conocer a Dios e ignorar sus acciones redentoras "No piensan en convertirse a su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen al Señor" Óseas 5:4
- Comienza con la tentación de no confiar en Dios (No tener fe en Dios), sino buscar una meta para la vida al margen de lo que Dios desea
- Es olvidarnos de Dios y adorarlo incorrectamente con un corazón dividido. "Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus ídolos, entraban en mi santuario el mismo día para contaminarlo" Ezequiel 23:39
- Es el poder que domina la vida tomando el lugar de Dios
- Orgullosamente se coloca como sustituto de Dios y crea otros sustitutos de Dios como posesiones personales y la riqueza, el éxito en el futuro, etc.
- Endurece nuestro corazón contra Dios y muestra una voluntad débil
- Sustituye la experiencia de Dios por religión. Pone el deseo humano por sobre la obediencia a Dios
- Confunde el pesar con el arrepentimiento.
- Crea una cadena de pecados. Un pecado detrás del otro.
- Produce vergüenza ante los seres humanos y miedo a Dios
- Nos hace inútiles para la obra de Dios, es decir, el gobierno de Dios en la Tierra, y nos hace justificarnos y culpar a los otros.
- Cambia nuestra relación con el ambiente que Dios ha creado

El pecado era un problema tan grave, que el único quien podía resolverlos era alguien que jamás hubiese pecado. Alguien que fuese limpio, sin manchas, que viniese a limpiar nuestros corazones. A iluminar nuestros caminos de la oscuridad. Necesitábamos que algo borrara el pecado, para que una vez más el Espíritu de Dios viniese sobre nuestro corazón y de esta forma pudiéramos traer el reino de Dios a la Tierra, en nuestras vidas. Quiero recordar que el estado del hombre bajo el pecado era terrible, porque era en oscuridad. No sabía que el hombre estaba en pecado. Estábamos muertos, perdidos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1).

Jesucristo llega a la Tierra y comienza a ser el Adán que el Padre siempre quiso. Mostró un carácter manso y humilde. No era solamente alguien que daba discursos. No, el vivía lo que predicaba. La gente se sorprendía porque hablaba con autoridad. Honraba a sus padres, tenía celo por Dios. Vivió sólo para agradar a su Padre. Trajo el reino de Dios, es decir, su carácter en su propia vida. Pero también tenía el poder del Espíritu Santo. Jesús no tenía pecado, por eso era como el primer Adán y tenía el Espíritu de Dios sobre su vida. El Espíritu de Dios le daba poder sobre las tinieblas, sobre Satanás, sobre las enfermedades, sobre los espíritus inmundos, conocía el corazón de todas las personas, nadie lo podía engañar.
Sin embargo, Jesús nació con un objetivo. Morir. El Padre celestial envío a su hijo con el propósito de morir por nosotros. Por lo tanto, ser el Adán que el Padre siempre quiso implicaba obedecer hasta la muerte. Implicaba morir, y en una cruz horrible. Pero junto con esto, aparte del dolor físico implicaba llevar todo el pecado del mundo. Solamente la sangre de alguien limpio podía borrar el pecado. En el tiempo del antiguo testamento, el pecado era puesto sobre la vida del cordero y este llevaba el pecado. Era un cordero sin manchas. De la misma forma, Jesucristo debía llevar el pecado de toda la humanidad en su cuerpo.
Jesús, viene a vivir en obediencia al Padre, negándose a vivir para el mismo. Jesús estaba totalmente desprendido. No tenía más sueños, objetivos en la vida, placeres, metas, planes que el hacer la voluntad del Padre. En este punto, Jesucristo también renunció a mostrarse a El mismo, para mostrarnos al Padre a través de su vida. Nos mostró que el Padre era bueno, que se preocupaba por nuestras necesidades, que nos amaba. Recordemos que lo que hizo Satanás era cambiar la imagen que el hombre tenía sobre Dios. Jesús viene a restaurarla. Nos dice que el Padre nos ama, y que nos amó tanto que envío a Jesucristo, su Hijo Único.
Imagínate en alguien que la voluntad de su Padre es que muera. Esa era la voluntad para Jesús, y lo poderoso es que Jesús amaba hacer la voluntad de su Padre. Jesús dijo "Mi comida es que haga la voluntad del que me envío y que acabe su obra" Juan 4:34
Pero tal es nuestro Señor y Salvador que en el momento de su mayor agonía, donde la carne de ser humano, decía que no, pudo decir "Padre, si es posible. Pasa de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad". La voluntad del Padre era que bebiera esa copa. Jesús subió a la cruz, sin decir ni una sola Palabra inmunda, de odio, de desprecio. Su corazón era tan perfecto, que en esa agonía pidió por el perdón de sus enemigos.
El momento más difícil en la vida de Jesús fue cuando por ser perfecto, llevó todo el pecado del mundo. Dios es puro, y por llevar el pecado de la humanidad, sucedió lo mismo que sucedió con Adán. El Espíritu de Dios lo abandonó. Ese fue el instante de mayor agonía de nuestro Señor. Pudo ser como nosotros en nuestro estado caído. A diferencias que Adán y Eva que se culparon mutuamente al perder el espíritu, y esconderse, Jesús se estremeció en dolor.

La Redención consumada
La Ley decía que la paga del pecado era la muerte. Sin embargo, Jesucristo murió en el amplio sentido de la palabra. Pero como Cristo no había pecado, por lo tanto, la muerte no podía contenerlo. Por eso es resucitado por el Padre en gloria. Jesús es condenado y puede llevar nuestro pecado porque es colgado en un madero, y la Ley decía que todo aquel que era colgado en un madero era maldito, por eso pudo caer sobre el todo nuestro pecado.
La sangre de Jesús tiene el poder para borrar el pecado. Juan el Bautista cuando vio a Jesús dijo: "Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" No dice que quita los pecados, sino el pecado en singular. Jesús en su propia vida venció el pecado de la rebeldía, de hacer la propia voluntad. Y llegó a hacer la voluntad del Padre.

¿Cómo soy salvo entonces?
Volvamos rápidamente al jardín del Edén. La forma en la cual el hombre se volvió esclavo del pecado, fue escuchando la voz de Satanás, desconfiando de Dios, y poniendo su esperanza y convicción en las palabras que le entregaba Satanás. Jesús vino a la Tierra a darnos las Palabras de Dios. Lo verdadero, la palabra pura. Así como el hombre le creyó a Satanás y tuvo la muerte eterna, mira lo que dice Jesús: " El que oye mi palabra, y cree al que me envío, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de la muerte a la vida" (Juan 5:24).
La salvación nos alcanza cuando creemos a las palabras de Dios. Cuando escuchamos su voz, creemos y obedecemos. El hombre hizo lo mismo, pero con las palabras de Satanás. Sin embargo Cristo nos trae las palabras de Dios. Creer en Jesucristo. Creer que el es El Hijo de Dios. El único en quien hay salvación. Cuando lo creemos, venimos a ser una vez más pertenencia de Dios.
Esto implica llevar una vida como la de Jesús. Es decir, rendir la vida delante de Dios. La salvación no implica que tu creas solamente en El. Sino en rendir nuestra vida delante de Dios, para lo que el quiera. Recordemos lo que dijo Jesús. Para seguirle debemos negarnos a nosotros mismo. Como dijo el Apóstol Pablo es crucificarnos y morir a diario. Es renunciar a hacer no nuestra voluntad, sino el hacer la voluntad de Dios. Esta voluntad es lo mejor para nosotros.

Cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón y nos disponemos a que el sea el Señor de nuestra vida, sucede el gran milagro de la salvación. El Espíritu de Dios viene a nuestro corazón, y rompe la Ley del pecado que nos llevaba a pecar, ya que este se asociaba a nuestra carne. "Porque la Ley del Espíritu me ha librado de la Ley del pecado y de la muerte" Romanos 8:2

Cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón lo que sucede es que se reestablece el Espíritu Santo en nuestro corazón. Cuando creemos en Jesús, su sangre nos borra de todo pecado, y como no hay pecado, el Espíritu de Dios no tiene ningún estorbo para venir a nosotros. Y por esto, nuestra naturaleza espiritual es reestablecida y podemos tener comunión con Dios, y hacer su obra en la Tierra. Nos transformamos en seres espirituales.

Ahora puedes decir: Yo hice eso, acepte a Jesús en mi corazón, pero aún mi corazón no le gusta lo bueno. Aún no sale lo malo.
Sucede un problema. Uno pecó delante de Dios, y cuando vienes a Cristo, piensas que te perdona de todos tus pecados. Pero el pecado es como un iceberg. Tú conoces solamente la superficie de un pecado. La punta de un iceberg. Pero el pecado tiene sus orígenes mucho antes. Tú debes confesar tus pecados uno por uno. Pedirle al Espíritu Santo que venga a restaurar tu vida, y a hacer morir las obras de la carne. Es necesario entrar en una etapa de revisar nuestro interior. Lo más profundo de nuestro corazón. Lo más interno. Y es ahí donde puedes conocer lo que verdaderamente fluye de ti. Ahí viene el arrepentimiento, verdadero. El cambio de mentalidad.
El pecado es el arma de Satanás para engañarnos. Pero cuando el Espíritu Santo viene comienza a sacar todos los engaños de Satanás a la luz, y nos damos cuenta del error en el que estamos y podemos recapacitar, con el poder del Espíritu Santo.
Si te puedes dar cuenta en tu vida, Satanás ha trazado un plan, lleno de engaños, pero el Espíritu quiere liberarte.

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