Menu Principal:
RECURSOS > Temas > Liderazgo 20/20
Siete señales de una gran actitud (Parte I)
Juan Pablo Araya
Cada vez que veo el discurso del Presidente Kennedy ante el congreso el 25 de mayo se 1961 me pone la carne de gallina. Registra el momento en que Kennedy llama a Estados Unidos de América a realizar el viaje más increíble que se haya concebido. Lanza la visión para le ejecución de una idea que ya había sido escrita el año 160 d.C. por el satírico griego Luciano de Samosata y que había estado en el pensamiento del hombre durante los dieciochos siglos siguientes. “Creo que está nación debe comprometerse a lograr la meta de enviar un hombre a la luna y traerlo a la tierra de regreso y a salvo antes del fin de la década”.
En el presente, con la popularidad de la ciencia ficción, un viaje a la luna parece algo ordinario. Después de todo, en la televisión usted puede ver cada día de la semana gente que vive lejos en el espacio o que viajan alrededor de la galaxia. Pero en 1961 era la meta más descabellada que pudiera imaginarse. Hoy sería como proponer que una persona nadara ida y vuelta a través del Océano Pacífico desde California a Japón. A fines de la década de los sesenta, Estados Unidos estaba en una carrera espacial con la Unión Soviética y se estaba quedando atrás. La Unión Soviética había puesto en órbita su primer satélite el Sputnik. Después lanzaron el Sputnik II con su primer viajero espacial, la perra Laika. En 1959 enviaron el Lunik I, primera máquina espacial que supera el campo gravitacional de la tierra y vuela cerca de la luna. Los soviéticos parecían estar dando Knock-outs con cada golpe que lanzaban. También enviaron el primer hombre al espacio y una de sus naves fue la primera en hacer órbitas alrededor de la tierra. Los soviéticos iban ganando.
En medio de esta desastrosa situación aparece el presidente John Kennedy, se pone de pie ante los Estados Unidos y dice que veremos un hombre en la luna al final de la década. La mayoría pensó que era imposible. Aun algunos ejecutivos de la NASA pensaban que no se podría lograr. Hubo algunos quienes dijeron a Kennedy que querían hacerlo algún dia, pero que era sólo un sueño. No existía la tecnología que permitiera hacerlo, y no estaban seguros de que pudiera existir. Pero eso no detuvo a Kennedy. El no sólo convirtió lo imposible en meta, sino que también le puso un plazo límite.
A pesar de todas las dudas, el 16 de Julio de 1969 el Apolo 11 despegó de la plataforma de lanzamiento 39 del Centro Espacial Kennedy y comenzó un viaje de casi 400.000 kilómetros a la luna. Cuatro días después, Neil Amstrong y Buzz Aldrín alunizaron el módulo Eagle y 500 millones de personas vieron por televisión cuando Armstrong dio el primer paso en el fino polvo gris de la luna y dijo sus famosas palabras “Es el paso pequeño de un hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad”.
Ese viaje no debió haber sido posible pero ocurrió. Es increíble pero los soviétivos (ahora los rusos), que iban tan aventajados en la carrera espacial en 1961, aún no han llevado a nadie a la luna. ¿Qué fue lo que nos impulsó a lograr semejante hazaña y en tiempo récord? No fue el poder de la tecnología norteamericana, ni la amenaza de la superioridad soviética en la guerra fría. Pusieron un hombre en la luna porque creyeron que podían hacerlo. En un abrir y cerrar de ojos, el discurso de John F. Kennedy convirtió el alunizaje en una meta alcanzable en lugar de ser un sueño imposible. Casi no importó dónde estábamos tecnológicamente. El alunizaje se hizo una realidad debido a un cambio de actitud. Cuando nuestras actitudes superan nuestras habilidades, aun lo imposible se hace posible.
He conversado con gente que trabajaba en el programa espacial, y me han dicho que la atmósfera era electrizante debido a la expectación. Cada día mientras trabajaban, un pensamiento estaba claro en sus mentes: vamos a llevar a un hombre a la luna. La meta del presidente contenía el sueño y estimuló la actitud positiva necesaria para hacer que fuera posible. Ese es el poder de un sueño unido a la actitud positiva. Si tiene una y le falta otra, no podrá llegar muy lejos en su viaje.
* El sueño sin una actitud positiva resulta en alguién que sueña despierto.
* Una actitud positiva sin un sueño, resulta en una persona agradable que no puede progresar.
* Un sueño con una actitud positiva resulta en una persona con posibilidades y potencial ilimitados.
Siete Señales de una Gran Actitud
¿Que significa tener una gran actitud? Probablemente haya escuchado la antigua expresión de que una persona positiva ve un vaso medio lleno en lugar de medio vacío. Esto es cierto pero sólo cuenta una pequeña porción de la historia. Creo que las personas positivas comparten ciertas cualidades.
1. Cren en sí mismos: Herb True dijo “ Muchas personas tienen éxito cuando otros no creen en ellas. Pero muy rara vez una persona que no cree en sí misma alcanza el éxito”. Tenía toda la razón. La primera característica de una persona con una buena actitud es que piensa positívamente de su valor personal. Aquel que no cree en sí mismo espera lo pero no sólo de sí, sino también de los demás. Si tiene una autoestima baja, probablemente tendrá que luchar por enfocarse en cualquier cosa que no sea usted mismo, porque siempre estará preocupado por su aspecto, por lo que otros piensen de usted, y si va o no a fracasar. Sin embargo, cuando creen en sí mismo, es libre para verse bajo una luz más objetiva y enfocarse en mejorar y alcanzar su potencial. Y eso hace la diferencia. No es de extrañar que el psicólogo Dr. Joyce Brothers dijera: “No es una exageración decir que una imagen positiva y segura es la mejor preparación para el éxito en la vida”
2. Están dispuestos a ver lo mejor en los demás: Nunca he conocido a una persona positiva que no aprecie a las personas y trate de ver lo bueno en ellas. Una forma efectiva de ayudarle a ver lo mejor en los demás es hacer lo que llamo poner un " 10" en la cabeza de las personas. Todos tenemos expectativas de los demás. Pero podemos decidir si las expectativas serán positivas o negativas. Podemos pensar que los otros no valen nada o absolutamente maravillosos. Cuando decidimos esperar lo mejor y buscamos lo bueno en lugar de lo malo, los estamos viendo como un "10". La capacidad de hacer esto con los demás es importante por un par de razones. Primero, usted normalmente ve en los demás lo que espera ver. Si constantemente espera ver cosas buenas en otros, es mucho más fácil tener una actitud positiva. Si los trata positivamente, la tendencia es que lo tratarán de la misma manera
Extraído del Libro “El viaje del éxito” escrito por John C. Maxwell